Tips para facilitar mindfulness online
En el 2020 me sumé al equipo de Quietud. En plena pandemia de COVID el centro debió cerrar sus puertas y todas las actividades pasaron a ser online. Uno de mis roles dentro del equipo fue ayudar en esa transición, al mismo tiempo que comenzaba a crear mis propios contenidos.
Un poco más tarde escribí una serie de artículos dividida en 3 partes, con algunos aprendizajes y sugerencias que quedaron de esa experiencia, tanto a nivel tecnológico como humano. Para muchos facilitadores esa transición al mundo virtual no estaba siendo fácil, y la intención era aportar un granito de arena. Esta es una versión simplificada de aquella serie, actualizada para reflejar cambios que fui haciendo en el equipamiento que uso. Ojalá te sea útil.
Parte 1: Ver
Como seres humanos, el peso que tiene en nuestra percepción de la realidad el sentido de la vista es gigante. Empezaremos entonces por aquí, y lo primero y más fácil de ajustar para ofrecer una buena calidad de video, sea por Zoom o cualquier otra aplicación, es la iluminación.
La fuente de luz en la habitación en la que estamos no debe estar nunca a nuestras espaldas, especialmente si es una ventana, porque en este caso la gente nos verá como una silueta oscura. Si tenemos alguna lámpara encendida, lo ideal es que el foco no salga en la pantalla, porque la gente verá una esfera de luz que será molesta y distraerá. Lo ideal es que la fuente de luz nos llegue desde atrás de la cámara: lo mismo que uno intentaría al tomar una foto.
Opcionalmente podemos invertir en iluminación adicional, como por ejemplo estos paneles LED baratos de Neewer o los equivalentes más premium de Elgato, a colocar detrás de la computadora, apuntando a la pared que esté a nuestras espaldas. Si la habitación no tiene buena iluminación, vale la pena.
Cámaras
Con la iluminación resuelta, podemos ocuparnos de la cámara. La opción más barata es la que ya tenemos: la cámara de la computadora. La gente nos podrá ver, pero la calidad no suele ser la mejor.
Hay webcams baratas, de menos de 50 EUR, que probablemente sean mejores que la cámara de la computadora, pero ya que vamos a invertir dinero en esto, vale la pena gastar un poco más. Hoy estoy usando una Logitech Brio 300. Buena relación calidad-precio y cumple su función.
En caso de que compres otra cámara, lo importante es verificar que capture imagen en resolución 1080p. Si tenés una cámara profesional, también podés conectarla a tu computadora: probablemente tengas aún mejor calidad de imagen sin necesidad de gastar dinero extra.
Monitor
Hasta aquí nos ocupamos de la imagen que transmitís, ¡pero también es importante la que recibís! Y si bien no podés controlar las cámaras ni la iluminación de las demás personas, sí podés elegir dónde las ves.
Tener un segundo monitor de 24 pulgadas tiene dos grandes ventajas. La primera es que vas a poder ver el video de cada participante más grande y los vas a sentir más cerca. La segunda es que con Zoom en el segundo monitor, tenés la pantalla de tu computadora libre para dejar allí lo que necesites tener a mano para referencia, o incluso tomar notas.
Si usás un segundo monitor, comprar una webcam se vuelve casi obligatorio. No tanto por la calidad de la imagen, sino porque vas a querer colocar la cámara justo encima del segundo monitor, para que la gente sienta que la mirás cuando hablás. Si usás la cámara de la computadora, la imagen será muy extraña, con un buen primer plano de tu mentón.
¿Qué monitor comprar? El tamaño estándar sugerido es 24 pulgadas, y los modelos de Dell y Samsung de entrada de gama suelen tener excelente relación calidad-precio. Hoy estoy usando un Samsung Essential Monitor S3 S30GD de 24 pulgadas.
Ver con el corazón
Con tantas "sugerencias tecnológicas", es fácil olvidarse de que al final de cuentas lo más importante no son estas herramientas, sino lo que conectan: seres humanos.
Ver a las personas no es sólo tenerlas en un monitor más grande. ¿Puedo tomarme unos minutos para mirarlas una a una a medida que van entrando a Zoom, y conectar con el ser humano que hay del otro lado? Recordando en esa suerte de práctica que, detrás de cada cuadradito en la pantalla, hay un mundo de anhelos, de esperanzas, de desafíos, de sufrimiento y de alegrías.
¿Puedo dedicar unos minutos, antes de conectarme a Zoom, para reconectar con mi intención, mi porqué, despertando una actitud compasiva y de servicio que luego lleve al encuentro virtual?
Tal vez la clave esté en poder dar al factor humano y al factor tecnológico la importancia que ambos se merecen, sin aferrarse a uno y escaparse del otro.
Parte 2: Hablar y escuchar
Aquí nuevamente las opciones más baratas son las que ya tenemos. Si bien podemos usar el micrófono y los parlantes de la computadora portátil, la diferencia en calidad de audio entre usar el micrófono de la computadora o uno más profesional puede ser abismal.
Micrófonos
La variedad de micrófonos disponibles es abrumadora. Si querés hacerla fácil, lo ideal es un micrófono que puedas conectar directamente por USB y que sea dinámico, no "de condensador", a menos que puedas ocuparte de dar un buen tratamiento acústico a la habitación en la que trabajás.
Hoy uso el Samson Q9U. Es el hermano mayor del Q2U, el micrófono que usábamos en Quietud y que usé yo los años que viví en Santiago de Compostela. Ambos son excelentes, pero el Q9U suena notablemente mejor, y la diferencia de precio se achicó mucho con respecto a cuando recién había salido al mercado. Sin dudas vale la pena pagar esos 50 EUR adicionales.
El Q9U viene sin ningún tipo de soporte, por lo que vas a necesitar agregar uno al carrito. Yo me di un gustito y estoy usando el Elgato Wave Mic Arm MK.2, pero hay opciones más baratas. Si vas por otro, importante tener en mente que es un micrófono pesado y el brazo debe soportar ese peso: 1 kg.
Alternativas
Una alternativa al Samson Q9U, con calidad y precio similares, es el Rode PodMic USB. Es un micrófono muy usado, que seguramente vas a ver en podcasts y transmisiones si prestás atención. Lo consideré, pero personalmente me gustó más cómo sonaba el Samson. Si mirás reseñas y comparativos en YouTube, podés escuchar cómo suena cada uno y sacar tus propias conclusiones.
Si no te importa gastar bastante más, podés comprarte el Shure SM7B, que es el estándar de tope de gama para podcasting y streaming. Además de que es más caro, requiere que compres equipo adicional porque no se puede enchufar directamente por USB a la computadora: tenés que comprar una interfaz, y eso suma costo y complejidad. A mí, al menos, no me valía la pena.
Por otro lado, si vas a usar mucho el micrófono para grabarte en movimiento, o en situaciones que van más allá de un escritorio, probablemente quieras algo más portátil y discreto. Una buena opción que yo consideré comprar es el DJI Mic 3. Lo descarté porque grabo siempre en el escritorio, pero si quisiera grabarme, por ejemplo, dando clases de pilates o yoga, me habría quedado con ese.
Auriculares
A la hora de facilitar talleres o programas online, tal vez un buen par de auriculares no marquen tanta diferencia como los ítems anteriores. Si los parlantes de tu computadora te resultan bien, entonces estás bien así.
Si ya tenés un buen par de auriculares podés usarlos, no hay necesidad de comprar nada nuevo. En mi caso hoy estoy usando unos Audio-Technica M40x, que funcionan muy bien para grabar y revisar audio sin gastar una fortuna. Son lo que suele llamarse "auriculares de estudio": a diferencia de otros auriculares más pensados para embellecer o potenciar el sonido, estos buscan ofrecer una escucha más fiel al audio original. Para grabar, editar y revisar audio, eso es justamente lo que queremos.
Si usás auriculares de los que te envuelven las orejas, con o sin cancelación de ruidos, suele ser un poco molesto no escucharte a vos mismo cuando hablás. Muchas veces terminás gritando... no es bueno para la audiencia, y no es bueno para tu voz.
Si usás un micrófono como el Samson Q9U, podés conectar los auriculares directamente al micrófono y configurar en la computadora que el audio salga por allí. De esa manera te vas a escuchar a vos mismo exactamente como lo hacen quienes estén conectados con vos.
Acústica
Aquí ya nos estamos poniendo un poco más exquisitos, y quizás esto aplica más a la hora de grabar prácticas con buena calidad que de transmitir por Zoom. La acústica es además todo un mundo y no soy ni de cerca un experto, así que vamos a ver un solo tip.
Hacé el siguiente experimento: andá a un baño en el que habitualmente haya varias toallas. Aplaudí un par de veces y prestá atención al sonido. Retirá todas las toallas y aplaudí nuevamente. Volvé a colocarlas y aplaudí otra vez.
¿Notás la diferencia? Probablemente cuando no hay toallas colgadas el aplauso se escucha muy distinto. Ahora andá y aplaudí en el lugar donde habitualmente te conectás por Zoom o grabás. ¿Se parece más al sonido del baño con o sin toallas?
Queremos que se parezca más al sonido del baño con toallas, aunque no entraremos aquí en detalles técnicos. Si no es el caso con tu habitación, podés resolverlo colocando cortinas, unos cuantos almohadones, o incluso comprando algunos paneles de amortiguación acústica.
El habla y la escucha
Como decíamos antes, con tanta tecnología puede ser fácil perder de vista que lo más importante es lo que esta tecnología conecta: seres humanos.
Ya tenés tu micrófono preparado. Estás como un niño con juguete nuevo. ¿Pero qué vas a decir? ¿Por qué? ¿Podés ser consciente de las palabras que salen de tu boca y la motivación detrás de ellas? ¿Podés impregnar cada frase de la "intención correcta"? ¿Podés descubrirte en los momentos en que estás por hablar o contestar desde la reacción, hacer una pausa, y elegir sabiamente tus palabras?
Elegiste darte un gusto y comprarte unos buenos auriculares. Colocarlos sobre las orejas se siente casi como un mimo. ¿Los vas a honrar con una escucha consciente? ¿Vas a poner atención y cariño en estar presente ante cada persona que comparta o pregunte algo en el siguiente encuentro?
Antes de empezar el próximo Zoom, quizás merezca la pena dedicar tanto tiempo a preparar desde dónde vas a hablar y escuchar, como a preparar micrófono y auriculares.
Parte 3: Conectar
Podés tener el mejor equipamiento que exista, pero si tu conexión a internet es mala, no te va a servir de mucho.
Lo primero es saber cómo medir la velocidad de tu conexión. Podés hacerlo en Fast.com. Lo segundo: saber qué velocidad necesitás. Por lo menos 10 Mbps (Megas por segundo), idealmente más de 20 Mbps.
¿Qué hacer si tenés menos que esta velocidad y lo notás en tus Zooms?
El problema puede tener dos orígenes posibles: (a) el internet que llega hasta tu casa es lento, o (b) es adecuado pero no está llegando bien desde el router hasta tu computadora.
Para saber de cuál caso se trata, compará la velocidad que mide Fast.com desde la computadora con la que mide desde el teléfono estando al lado del router. Si las velocidades son similares, el problema es la velocidad que llega a tu casa. Si al lado del router Fast.com mide una velocidad mucho mayor que en la computadora, probablemente el problema es que esa velocidad que llega hasta tu casa no está pudiendo llegar a tu computadora.
Si el problema es la velocidad que llega a tu casa
- Chequeá qué velocidad tenés contratada y si podés pedir a tu proveedor de internet que te pasen a un plan más veloz.
- Si no tenés una conexión con fibra directa y podés tenerla, elegí esta opción, que será siempre muy superior a otros tipos de conexión como ADSL.
- Si no tenés acceso a buenas conexiones de este tipo donde vivís, fijate si en tu casa tenés buena recepción de 5G. ¡El 5G puede darte velocidades superiores a los 50 Mbps! Podés comprar un plan de datos ilimitados, colocar el chip en un router 4G y conectarte de esa manera. Starlink también es una buena opción.
Si el problema es que el wifi no llega bien a tu computadora
Si tu computadora está muy lejos del router, el aparato del cual sale el internet WiFi, puede ser una buena idea comprar un extensor de WiFi, que amplifica la señal para que llegue más lejos.
O mejor aún, intentar conectar tu computadora directamente al router con un cable Ethernet. Pero eso requiere pasar cables y ya es un poco más complicado.
Conectar conmigo, conectar con los demás
Imaginá que ahora tenés todo listo para empezar una buena conexión: ¡Luces, cámara y acción! Puede que te veas nervioso, inseguro, ansioso y al mismo tiempo feliz por esta oportunidad de compartir.
Lo esencial para esta conexión es prepararte para este encuentro, empezando por conectar con vos mismo. Sentate delante de tu computadora y observá el espacio que ocupás, los objetos alrededor... y con suavidad traé tu atención al momento presente. Ofrecete la oportunidad de respirar y sentir tu cuerpo preparándose para dar y recibir. Tomá consciencia de que para algunas personas esta conexión es un vínculo con la vida y el momento presente.
Equipamiento recomendado
A modo de resumen, este fue el equipamiento que fuimos explorando para montar un humilde mini-estudio casero. Hay opciones para todos los gustos y presupuestos, estas son simplemente las opciones que más sentido tuvieron para mí, buscando un buen balance entre equipamiento de calidad y no quedar en bancarrota:
- Cámara: Logitech Brio 300
- Monitor: Samsung Essential Monitor S3 S30GD de 24 pulgadas
- Micrófono: Samson Q9U
- Brazo para micrófono: Elgato Wave Mic Arm MK.2
- Auriculares: Audio-Technica M40x
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